Un momento histórico y cargado de emoción se vive en la localidad rural de Mincha Sur, donde estudiantes universitarios dieron inicio a la construcción de una anhelada capilla, un sueño que la comunidad esperó por más de una década y que hoy comienza a materializarse gracias al trabajo solidario del voluntariado Capilla País.
La iniciativa, impulsada por jóvenes cristianos universitarios —principalmente de la Universidad Católica y otras casas de estudio—, llegó hasta este sector rural con el objetivo de levantar no solo una infraestructura, sino también un espacio de encuentro, fe y comunidad, especialmente relevante en zonas donde viven numerosos adultos mayores.
La llegada de los estudiantes fue recibida con alegría por los vecinos, quienes durante años anhelaron contar con un lugar propio para reunirse. Desde el voluntariado explicaron que el proyecto va más allá de lo material. “Muchas veces no se trata solo de construir una capilla, sino de devolverle vida y unión a la comunidad”, señaló Ervin Keller, uno de los participantes, destacando además el impacto que esta experiencia tiene en los jóvenes al enfrentarse a realidades rurales muy distintas a las urbanas.
Por su parte, Luz María Prieto, jefa de zona del proyecto en Mincha Sur, valoró el apoyo constante de los vecinos. “Nos han acogido de manera increíble, con mucho cariño. Eso hace que el trabajo sea más llevadero y que el ánimo se mantenga alto, a pesar del esfuerzo físico”, comentó.
Para muchos de los estudiantes, esta es su primera experiencia en la zona. Amelia Rodríguez, proveniente de Santiago, relató que llegó con nervios por no tener conocimientos en construcción. “Aprender junto a la comunidad y ver la emoción de los vecinos al saber que tendrán su primera capilla es algo muy especial”, expresó.
Una sensación compartida por Emilia, también voluntaria, quien destacó la calidez humana del lugar. “Nos han tratado como familia. Se nota cuánto esperan este espacio y estoy segura de que será un punto de encuentro muy importante para Mincha Sur”, afirmó.
Desde la comunidad, Alejandra Ávalos, presidenta del comité pro-capilla, recordó que este proyecto se gestó hace más de 20 años. “Muchos vecinos fallecieron sin ver este sueño cumplido. Todo comenzó con unas jóvenes que vinieron a misionar en Semana Santa del 2024 y, tras varias coincidencias, logramos el contacto con Capilla País. Hoy ver la capilla levantándose es muy emocionante”, señaló.
Ávalos también destacó el esfuerzo comunitario para cumplir con los requisitos previos, como la construcción del radier. “Fue un trabajo de todos: vecinos, familias que ya no viven acá, empresas y personas que aportaron con herramientas y mano de obra”, agregó.
La capilla es donada y construida íntegramente por los estudiantes, quienes permanecen cerca de diez días en la localidad, alojando en condiciones sencillas y dedicando parte de sus vacaciones al voluntariado. Se espera que la estructura principal esté lista a mediados de enero, mientras que los detalles finales quedarán en manos de la comunidad.
Con dimensiones aproximadas de 12 metros de largo, 7 de ancho y 6 metros de altura, la capilla podrá albergar a unas 50 personas sentadas, convirtiéndose en un nuevo símbolo de fe, encuentro y esperanza para Mincha Sur.
Así, entre esfuerzo, solidaridad y trabajo conjunto, la comunidad comienza a ver concretarse un anhelo que marcará a las actuales y futuras generaciones.








